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RAREZAS DE BIBLIOTECA (FIN)

A mi oido izquierdo llega el eco de una carcajada histriónica
y el click clack de los pasos de una mujer impaciente que se aleja.

El aire ahora huele a hierba.
Me pregunto si a mi alrededor no se dan cuenta porque de verdad este olor me está poniendo nerviosa.

Sobre mi hombro izquierdo siento como el peso de una mano amiga pero a decir verdad no sé si es más agradable o más espeluznante. Giro mi cabeza buscando pillar a estos visitantes aunque casi tengo asumido que no podré verles de ninguna manera.

El peso de esta mano sobre mi hombro me hace sentir protegida. Es como volver a la infancia. Como escuchar crepitar la danza roja del fuego en una noche fría de invierno.

 

Mírame —me dice. 

Y me recuerda a la voz de mi padre. Profunda, potente pero llena de ternura.

Mírame… —repite.

No quiero girar la cabeza. 

Ya ha sido suficiente espectáculo. 

Miro de reojo pero sé que no hay nadie. 

Esta situación me enfada, porque estoy escuchándole exhalar el humo y un cric crac de su sillón que se mueve.

Mírame — me vuelve a decir.

No puedo. No te veo. Esto es una estupidez.

La voz ignora mis pensamientos y repite:

Mírame.

 

Finalmente giro la cabeza. Es casi un gesto reflejo y por supuesto no veo nada.

Solo he venido a leer un rato, por qué no me dejáis un poco en paz – le pienso.

La voz se mueve en el espacio. Parece que caminara a mi alrededor y ahora siento que está frente a mí, cosa que no es posible porque estoy apoyada con los brazos cruzados sobre la mesa. No sé en qué momento la chica del piercing se ha ido y su lugar está vacío.


Creo que ahora me he quedado sola aquí y aunque no siento miedo me pregunto si debería sentirlo.

 

Dime algo —me interrumpe la voz con tono monocorde.

Si tuviera que imaginar la escena le imaginaría con los brazos cruzados y las piernas en posición de loto flotando sobre mi mesa.

—¿Que te diga algo¿ ¿Qué te diga qué?

Sí. Abre ese libro y lee.

Obedezco y abro el libro. Fijo los ojos en una línea cualquiera. Me gusta lo que leo pero cuando intento leerlo otra vez, en voz alta, ha cambiado. Es otra cosa. Vuelvo a intentar centrarme pero las letras y los conceptos parecen descalabrarse en mi cabeza.

Ahora entiendo a los disléxicos. 

Sólo que yo no soy disléxica. 

Creo.

Estoy tan agobiada que aparto el libro y levanto la mirada al techo. Ya no se ve el cielo. Es como un enorme sol que me deslumbra. ¿Me estaré volviendo loca? Detrás de mí otra vez la voz me dice que le mire. El eco de su voz resuena por toda la sala. ¿Cómo voy a mirarle si no está en ninguna parte?

Eso es, mírame.

Eso es dice. Me cae simpático pero esto no es sencillo. Las luz se mueve, me ciega. Y veo un ojo inmenso, azul diría, que parece mirarme fijamente desde arriba. 
No puede ser Dios.
Dios no vigila a los ateos en las bibliotecas.

Siento la mano que se desliza hacia mi mandíbula. Cierro los ojos. Los abro.

No veo nada.

 

—Míreme. No cierre los ojos. Míreme.

Hace calor y la voz suena distorsionada mientras la mano sacude suavemente mi hombro.

Tranquila…

Si es que yo estoy muy tranquila, joder. Levanto un poco la cabeza e intento incorporarme.  

 

No se levante. Abra los ojos. Míreme.

Veo mis piernas delgadas y blancas. Un pie sin zapato.
Hay una zapatilla de andar por casa junto al bidet.
Ahora me doy cuenta. Estoy en el suelo del baño del hospital. 

Me siento confusa.

Débil.

Vulnerable. 

Avergonzada

 

Tranquila, ahora la llevamos a la cama.  

Escucho los pasos de una enfermera que viene empujando una silla de ruedas y riéndose a mandíbula batiente con otra colega. Vaya. Quería estar presentable para cuando llegaran los nietos y me he desparramado en el baño.

¿Qué nietos? Aquí no viene nadie.
Ahora siento ganas de llorar.
Se estaba mejor en la biblioteca.

 

Este traje que llevo apenas contiene mis viejos huesos pero al menos las voces han parado de asediarme.

 

Pilar Rodríguez-Castillos

Notas encontradas por ahí – Marzo de 2017

 

He venido aquí a hablar de mi libro

Si todo va bien mi novela estará disponible en las librerías a mediados de noviembre.

No te puedo decir nada sobre ella pero si andas por aquí quizás te dé (de vez en cuando) algunas pistas.

Y cuando la bauticemos podrás ser de las VIPS que reciban una invitación para acompañarme en la presentación.

Por cierto…

¿Qué crees que significa toda esta historia?

¡Cuéntamelo aquí debajo en los comentarios! 

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